En nuestra experiencia, los equipos multidisciplinares representan una de las mayores oportunidades para innovar y lograr resultados genuinos. Sin embargo, no es raro que estos equipos tropiecen con obstáculos que dificultan tanto su avance como el impacto humano deseado. A lo largo del tiempo, hemos visto que la diferencia entre un grupo estancado y otro que transforma, radica no solo en el conocimiento técnico, sino en la conciencia con la que se abordan los desafíos colectivos.
La promesa y el reto de lo multidisciplinar
Las organizaciones suelen apostar por formar equipos donde confluyen profesionales de áreas diversas, con la esperanza de obtener una visión más amplia y varias habilidades complementarias. Pero, ¿por qué tantos proyectos de este tipo no llegan a su máximo potencial?
La diversidad por sí sola no garantiza integración.
Sabemos que el reto consiste en armonizar esas diferencias, no solo reconocerlas.
Errores frecuentes en equipos multidisciplinares
En nuestra experiencia, ciertos errores aparecen con regularidad y, si no se detectan a tiempo, pueden comprometer el propósito general del equipo.
Falta de objetivos compartidos
Sin un propósito común, las diferentes disciplinas tienden a jalar en direcciones opuestas. A veces, cada miembro se centra tanto en su especialidad que pierde de vista el objetivo principal. Esto crea esfuerzos aislados y desenlace poco integrador.
Comunicación limitada o fragmentada
Comunicarse no siempre significa entenderse. En muchos casos, presenciamos cómo la terminología, los enfoques o incluso la jerga profesional generan confusión.
- Se malinterpretan propuestas o recomendaciones.
- Las instrucciones se distorsionan al pasar de un área a otra.
- Los acuerdos no se documentan de manera clara para todos.
Esto va degenerando en pequeños malentendidos que se convierten en grandes obstáculos.
Resistencia al aprendizaje colectivo
Notamos que, a veces, los miembros con más experiencia en un tema sienten que no tienen nada que aprender de los demás. Eso bloquea la posibilidad de integración real.
Cuando uno deja de aprender, el equipo se estanca.
Priorizar la especialidad por encima del propósito
Otro error común es que algunos especialistas buscan el reconocimiento de sus aportaciones individuales por encima del logro colectivo. Si el equipo se convierte en una competencia velada, el resultado será fragmentado y débil.
Lectura sistémica: una clave olvidada
La lectura sistémica es la habilidad de ver al equipo como un sistema donde cada acción, emoción o decisión repercute en el conjunto. Ignorar esta forma de ver la realidad es un error frecuente que limita la capacidad de anticipar consecuencias y de cultivar relaciones laborales sanas y sostenibles.

Mismos problemas, causas ocultas
Cuando el equipo solo maneja síntomas y no indaga sobre cómo se relacionan sus procesos, culturas o emociones, los problemas se repiten. Nuestra perspectiva se amplía cuando vemos los errores como señales de que algo más profundo necesita atención. Así, pasamos de "¿quién se equivocó?" a "¿qué parte del sistema requiere ajuste?"
De lo lineal a lo circular
La lectura sistémica sustituye el pensamiento lineal por una visión circular e integradora. Por ejemplo, un retraso en la entrega puede no deberse solo a la gestión del tiempo, sino también al clima emocional, la claridad del objetivo compartido o incluso la calidad de la comunicación.
Un síntoma nunca es solo un síntoma: es la voz oculta del sistema.
Otros errores asociados a la falta de lectura sistémica
Observamos una serie de patrones que suelen pasar desapercibidos cuando no aplicamos una perspectiva sistémica. Entre ellos:
- Persistencia de los mismos conflictos personales, que en realidad reflejan tensiones del equipo.
- Soluciones parciales que resuelven un problema y generan otros nuevos.
- Dificultad para adaptarse ante imprevistos porque solo se responde a lo urgente, no al origen.
- Falta de reconocimiento real del impacto humano causado por ciertas decisiones.
Cómo evitar y corregir estos errores
Nosotros consideramos que no basta con corregir comportamientos en la superficie. La práctica sostenida de la autoconsciencia y la responsabilidad colectiva son la base para superar estos errores.

Acciones prácticas para equipos más integrados
- Clarificamos y revisamos el propósito común. Nunca lo damos por sentado, siempre buscamos reconstruirlo cuando sentimos que se desvanece.
- Promovemos espacios para explicitar dudas y traducir la información cuando hace falta.
- Fomentamos la humildad profesional, recordando que todos podemos aprender de todos.
- Revisamos decisiones desde varios ángulos: técnico, humano y sistémico.
- Creamos rutinas cortas de retroalimentación donde se privilegia la escucha profunda.
- Analizamos errores como oportunidades para mejorar las relaciones y fortalecer el sistema, no solo para corregir procesos.
Beneficios de la lectura sistémica para equipos multidisciplinares
Cuando adoptamos esa visión sistémica, los equipos avanzan de forma más coordinada. Lo hemos vivido en proyectos donde, más allá del resultado, el proceso se transforma en aprendizaje colectivo.
Se reduce la repetición de los mismos fallos y hay mejores condiciones para el desarrollo humano de todos los miembros.
Además, las soluciones que surgen son más coherentes, pues parten de comprender el sistema y sus relaciones, y no solo de atacar problemas puntuales.
Conclusión
Los equipos multidisciplinares pueden generar impacto genuino si evitamos errores habituales y aprendemos a vernos como un sistema vivo, donde cada acción resuena en el conjunto. La lectura sistémica no es solo una herramienta, sino un modo de estar presentes, de cuidar el propósito, la comunicación y el bienestar humano. Cada paso que damos hacia esa dirección nos acerca a relaciones profesionales más maduras, resultados sostenibles y un legado del que podemos sentirnos verdaderamente orgullosos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un equipo multidisciplinar?
Un equipo multidisciplinar está formado por personas con diferentes formaciones académicas, experiencias y habilidades que se unen para alcanzar un objetivo común. Cada miembro aporta una perspectiva especializada y el desafío es integrar esos saberes para lograr soluciones más completas y creativas.
¿Cuáles son los errores más comunes?
Los errores más frecuentes incluyen la falta de objetivos compartidos, una comunicación fragmentada, resistencia al aprendizaje colectivo, priorizar la especialidad individual sobre el propósito del grupo y la ausencia de una lectura sistémica de las situaciones.
¿Cómo prevenir errores en equipos multidisciplinares?
Para prevenir errores es útil establecer y revisar constantemente el propósito común, fomentar una comunicación clara, abrir espacios de aprendizaje, mantener la humildad profesional y adoptar una visión sistémica en las decisiones. Así, se anticipan posibles conflictos y se promueve la integración verdadera.
¿Qué es la lectura sistémica?
La lectura sistémica consiste en analizar una situación considerando todas las partes y conexiones que integran un sistema, en vez de enfocarse solo en los síntomas o situaciones aisladas. Esta mirada permite identificar causas ocultas, anticipar consecuencias y tomar decisiones más conscientes.
¿Por qué es importante la perspectiva sistémica?
Es importante porque ayuda a ver cómo cada acción o decisión afecta al equipo en su conjunto, reduciendo la repetición de errores y promoviendo soluciones sostenibles. La perspectiva sistémica mejora el clima laboral, fortalece relaciones y facilita alcanzar metas más humanas y colectivas.
